Friday, November 20, 2009

Sentido

Alguien tendría que colocar un aviso antes de los informativos en la televisión en estos días. Algo que les dijera a las personas que probablemente van a experimentar una leve depresión a medida que reciba las noticias y principalmente si se pone a pensar en las causas y las consecuencias. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, algunas noticias parecen ser un rayito de sol quebrando las nubes. Son momentos apenas, aparentemente muy chicos e insignificantes, pero sin embargo logran traer algunas sonrisas. Como ver a la selección uruguayo acertar 3 pases seguidos, estos pequeños momentos de esperanza hacen soñar con algo mejor, aunque improbable, para nuestro futuro.

Me pongo a pensar en que tienen en común estos momentos, y creo que encuentro un denominador común: personas que encontraron un sentido por el cual vivir que es mayor que ellas mismas y afecta al mundo a su alrededor. Son dos elementos poderosos por si mismos, pero con el potencial de ser un tanto vacíos si están solos. Alguien puede encontrar algo, una causa digamos, por la cual vivir que es mayor que ellas mismas, pero si esa causa no afecta a otros, se pierde en una nube de auto satisfacción. Pienso por ejemplo en eremitas, en los hombres santos hindúes, en los santos de monasterios, en los gurúes de montaña. Aparentemente tan elevados, tan iluminados dirían algunos, que se alejan tanto de la realidad a su alrededor que pierden en justamente lo que buscaban: relevancia. A su alrededor las personas viven y mueren en ignorancia y pobreza pero ellos están solos en su elevada posición. No es de sorprender que estos elementos proliferan tanto en los lugares de mayor necesidad en el mundo y en la historia.

Otras personas buscan afectar al mundo a su alrededor y buscan ayudar. Pero si la causa por detrás no es algo mayor que ellos mismos generalmente su trabajo o su influencia terminan con su muerte o hasta con su desinterés en continuar. Proyectos basados en deseos personales de cambiar al mundo, o basados en los principios elementales del humanismo han probado caer delante de la prueba del tiempo. Los intentos de hacer revolución por el hombre mismo sin algo mayor que esta vida, que esta existencia, terminan en desilusión, decepción y desesperanza.

Pero cuando combinamos estos elementos, algo poderoso sucede. Cuando alguien encuentra una causa que va más allá de esta vida, de este mundo, y logra darle cauce a la pasión que nace de ese encuentro en algo que sacude al mundo a su alrededor, vemos nacer algo que es capaz de inspirar, de movilizar, de durar delante de pruebas y del tiempo. Santidad, iluminación, pasión que es empapada en realidad. En personas reales viviendo en momentos reales afectando a su mundo con algo que parece… irreal, eterno, infinito.

Una de las experiencias más excitantes de poder viajar por el mundo y conocer diferentes lugares y personas es justamente encontrar a personas que se dedican por causas en las que creen. Me fascina ver la pasión que estas personas tienen y las elecciones que hacen basadas en sus creencias. Puede parecer hasta cómico a veces, pero cuando me encuentro con un vegetariano que logra darle sentido a su elección de vida, me siento a escucharlos. Tiene que ser más que “lo hago porque es bueno para mi piel”, por ejemplo. Algunos realmente creen que viviendo así están trayendo un cambio positivo al mundo. Y realmente creo que lo hacen. Su puede discutir si su esfuerzo tiene algún significado en el conjunto de las grandes cosas, pero las revoluciones más significantes generalmente empiezan con personas que luchan contra las posibilidades y probabilidades.

Personas que dedican su tiempo libre a construir casas para que alguien tenga donde vivir. Personas que buscan que todos tengan el alimento para vivir dignamente. Personas que buscan empleos para que familias enteras puedan sobrevivir. Personas que traen alivio al dolor y luchan por encontrar curas para las enfermedades de los demás. Y cuantas otras causas podemos citar que inspiran, que dan sentido al trabajo y a la lucha. Causas que muchas veces reflejan más el carácter de Dios que las cosas que cristianos hacen, simplemente porque al final esperan que estas personas se unan a sus Iglesias. Porque cuando hacemos algo con intenciones escondidas, no es basado en amor. El amor no busca lo suyo.

¿Será que esas personas saben que en lo profundo de su ser y de sus convicciones está la semilla del carácter de Dios? Un Dios que no se conforma con la injusticia, con la falta de misericordia, con el hambre o las muertes sin sentido. Un Dios que nos pide que todo lo que hagamos sea amar la misericordia, hacer justicia y andar humildemente con Él.

¿Será que la mejor manera de compartir las buenas nuevas con estas personas no sería decirles justamente eso? En vez que intentar convencerlos intelectualmente de sus errores o de intentar manipularlos emocionalmente con condenación y juicio, decirles apenas que sus corazones están muy cerca del corazón del mismo Dios. Y dejar que sea la bondad de Dios que los lleve al arrepentimiento de lo que sea que ellos tienen que arrepentirse…

Su pasión por combatir un sistema que está viciado en errores es inspirante. Su convicción de que hay algo mal con todo el sistema es algo increíblemente… bíblico. Por eso me asusta tanto cuando veo a cristianos, personas que en teoría tienen los 2 elementos como algo básico en sus vidas y convicciones – encontraron a un Dios que les dio una razón para vivir mucho mayor que sus vidas y que los llama a afectar al mundo a su alrededor a través de esa nueva vida centrada en ser como Jesús.

¿Por qué nos acomodamos a este sistema? ¿Por qué permitimos que haya un sistema que nos explote usando la etiqueta de cristiano? ¿Por qué parecemos tan incapaces de sacrificarnos para mantener nuestra causa pura? Política dentro de Iglesias (en el sentido de conseguir puestos, liderazgo, influencia dentro de la Iglesia, no de la Iglesia influenciando en el área de la política), marketing en Iglesias (¿qué tal una campaña con promesas como “en el mundo tendréis aflicciones”?), productos “exclusivos para cristianos”, shows de alabanza…

Tengo amigos que no dejarían sus principios por nada. Amigos que no comerían un asado aunque les salvara la vida. Amigos que dan mucho más de su dinero que el 10% porque creen en su causa. Amigos que no compran ropa de cuero. Amigos que no compran muebles si no pueden confirmar el origen de la madera. Amigos que lloran de indignación por la situación del mundo…

Tengo amigos que hacen todo eso y más porque creen en un Dios que se interesa por este mundo, por las personas, por la naturaleza que creó. Tengo amigos que dan su vida en la selva, en orfanatos, en campos de refugiados, en la recuperación de adictos, de prostitutas, de niños soldados…

Causas por las cuales vivir no faltan. Batallas dignas de entregar nuestras fuerzas no faltan. Personas necesitadas de nuestra ayuda no faltan.

Pero sobra comodidad. Sobran opciones.

Es más fácil aceptar al sistema y la diversión que trae. Es más fácil aceptar las facilidades. Pero al hacer eso algo muere dentro de nosotros. Algo precioso, algo único, algo santo.

¿Ir con el sistema o ir en la contra mano del sistema? ¿Facilidad o sacrificio? ¿Comodidad o revolución?

Un mundo entero espera nuestra respuesta.

Nuestra generación espera nuestra respuesta.

Un Dios santo espera nuestra respuesta.

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