Sunday, August 30, 2015
Conhecereis a verdade e a verdade os libertará...
Tuesday, September 23, 2014
Cantar o no cantar...
Let me walk upon the waters
Wherever You would call me
Take me deeper than my feet could ever wander
And my faith will be made stronger
In the presence of my Savior
Tuesday, October 4, 2011
Mandamientos
Perdón por la demora en volver a escribir. No fue por falta de inspiración, pero por exceso de trabajo en nuestro ministerio con Jucum Adelaide. En breve voy a hacer un post diferente, no con un mensaje o una meditación, pero apenas con noticias. Tantas cosas están pasando y cambiando por acá que es difícil contener el entusiasmo…
Hace poco me puse a recordar mi jornada como un cristiano en mi adolescencia (para ponerlo en perspectiva, eso pasó el milenio pasado). Yo empecé a ir a la Iglesia cuando tenía 12 años, en un momento que la Iglesia pasaba por un “avivamiento” si sos espiritual(oide) o por un crecimiento desordenado si sos mas realista. De cualquier manera, mi primer experiencia fue con líderes del grupo de adolescente. Un grupo vibrante, querido, divertido. Y también egoísta y exclusivo, pero eso queda para otra hora. Fue en ese proceso que empecé a darme cuenta de una cosa. Una revelación, digamos. La Biblia estaba llena de mandamientos. Y como si no fueran suficientes, la Iglesia le había puesto algunos más para dejar las cosas claras.
Voy a dejar una cosa clara de salida: a mi nunca me gustaron las órdenes, principalmente si eran autoritarias (no abiertas a discusión) y de mi punto de vista, desnecesarias. Me acuerdo de pensar de cómo eran ordenes minimalistas, detallistas a un extremo. Mi corazón vivía una disputa entre mi corazón, enamorado de Dios y de sus cosas, y entre mi mente que buscaba rebelarse en todo lo que podía. Las cosas solo quedaron peores con el pasar del tiempo. Cambiaron los líderes (diversas veces) hasta que mi actitud era simplemente rebelde. Era capaz de cantarle músicas declarándole mi amor a Dios al mismo tiempo que nutria un desprecio bastante público por cualquier persona que dijera representarlo. Y entonces me fui a hacer la EDE (o ETED si estás del otro lado de la frontera) y me pasé 6 meses encontrando la forma de andar siempre al filo de las reglas sin quebrarlas, no por tener placer en obedecer, sino por no darles el gusto de poder disciplinarme.
Hoy me doy cuenta de una triste realidad: si hubiera gastado la energía y creatividad que use para vivir al filo de la disciplina en algo realmente constructivo, mi experiencia hubiera sido mucho mejor y posiblemente más positiva para mí, mis compañeros, obreros y principalmente para las personas a las que ministramos.
Y como Dios manifiesta su sentido del humor de maneras diferentes y creativas, a mi me puso como líder… me encuentro entonces con la pregunta: será posible liderar sin mandamientos? Y me sorprendo a mí mismo con la respuesta que me doy: no. No es posible vivir, especialmente en comunidad, sin seguir un orden determinado con un propósito definido. ¿Qué ejemplo tengo de esto? Dios.
El pueblo de Israel fue liberado de Egipto luego de 400 años de cautividad. Esclavitud, por 10 generaciones. Ninguna opción, ningún derecho, año tras año lo mismo una y otra vez. Hacer ladrillos, construir, volver a hacerlo. Con el pasaje del tiempo, toda idea de humanidad es remplazada. ¿Cuánto vale una vida? ¿Cuál es el real valor de un ser humano? El privilegio de poseer algo, de construir algo propio, nada más existe.
Ese es el pueblo que marcha al desierto. Temeroso, castigado, desconfiado. Sometido. ¿Cómo enseñarles a vivir nuevamente como seres humanos?
Porque…¿cuál es la primera tentación de tenemos cuando somos prohibidos de algo y finalmente somos libres para hacerlo? Lo hacemos sin pensar, desesperadamente, sin medir consecuencias. Lo hacemos solamente porque ahora lo podemos hacer. Y eso genera todo tipo de nuevas sensaciones, sentimientos, posibilidades. El peligro era que aquel pueblo pasara de ser esclavo de los Egipcios a ser esclavos de si mismos. Porque el pueblo libre va a descubrir porque fueron esclavizados en primer lugar. No porque eran débiles, pero porque eran poderosos.
Los mandamientos de Dios vienen a nosotros por el mismo motivo. Dios les enseñó a vivir nuevamente como seres humanos, a respetarse y darse honra y dignidad y valor a través de sus mandamientos. Porque eran poderosos, los mandamientos de Dios vino para enseñarles a canalizar su poder, creatividad, imaginación, talentos y libertad de una forma constructiva para sí mismos y aún más importante, para los otros pueblos y naciones.
“No matarás” porque sos poderoso lo suficiente para destruir al punto de quitar una vida. Porque tenés que aprender que la vida tiene un valor eterno e incomparable. Porque no podés permitir que el sistema que dice que valés cuanto podés contribuir determine quien vive y quien muere.
“No robarás” porque ahora que podés poseer, tener cosas, tenés que recordar que relaciones vienen antes de posesiones, que personas valen más que cosas. Que porque tengas la fuerza o la determinación para tomar algo por la fuerza o habilidad o inteligencia no significa que lo debas hacer, porque del otro lado hay un ser humano que por tener menos fuerza, habilidad o talento merece ser protegido, no abusado.
“No mentirás” porque tenés que aprender el valor eterno de la verdad. De enfrentar las consecuencias de tus opiniones y acciones, porque tenés un Dios de misericordia y sos llamado a representar su corazón. Porque la mentira de roba la autoridad y el carácter. Porque tenés la posibilidad de usar tus palabras para traer vida, cura, inspiración. Porque la mentira te corta el corazón hasta que no haya más nada para recordarte que valés mucho más.
Así por delante, los mandamientos nos enseñan el valor que tenemos como seres humanos, y que con ese poder, potencial, imaginación, amor… podemos crear un mundo mejor. Una comunidad mejor. Una familia mejor. Una vida mejor. Ese poder es responsabilidad y privilegio.
Cuando aprendí a ver a Dios así, cambió completamente mi forma de verlo. No más un viejo gritando, dando órdenes para poder dormir tranquilo. Pero un padre amoroso diciéndome cuanto valgo, cuanto poder tengo, que privilegio tengo de representarlo, y que viviendo así voy a encontrar más alegría, más satisfacción, más vida. Y voy a generar vida.
Muchas líneas atrás dije que es imposible vivir sin un orden determinado con un propósito definido. Hoy como líder intento vivir por principios, no por reglas o leyes. Intento encontrar maneras de inspirar personas a descubrir el corazón de Dios en su ley y encontrar maneras de vivir esos principios en su día a día. Y determino reglas porque veo que poderoso, creativo, amoroso y lleno de vida es el grupo que lidero, y les muestro como esas reglas nos van ayudar a ser todo lo que podemos hacer. No pongo reglas para que sean obedecidas por miedo de las consecuencias. Pongo reglas que apunten a auxiliarnos a crecer como personas, como cristianos, como misioneros. Y cuando tengo que traer consecuencias por hechos o acciones que lastiman los principios por los cuales vivimos, lo hago con dolor en el corazón y siempre les digo: “te das cuenta que podés ser mucho mejor que esto, ¿no?”.
Hoy amo los mandamientos de Dios. Hoy entiendo su corazón en ayudarme a encontrar vida en ellos. Y cuando más los sigo, cuanto más los amo, más me doy cuenta que me olvido que son mandamientos porque son mi segunda piel, mi naturaleza. Son la luz de mi vida…
¿En que estás colocando tu energía, tu inteligencia, tu creatividad? ¿Cómo estas usando el poder de tus palabras, de tus acciones? ¿Estás construyendo, bendiciendo, inspirando, o estás perdiendo tu tiempo, tus fuerzas, tu humor con cosas que son, sinceramente, indignas de ti?
Mi oración por vos es que puedas vivir para ser todo lo que Dios te creó para ser, para que te des cuentas de lo increíble que sos. Y que cuando lo logres tengas un corazón tan gentil, tan tierno, que ni siquiera te des cuenta de eso, porque eso es simplemente tu vida…
Monday, May 31, 2010
Escribiendo nuestra historia
Escribiendo nuestra historia…
Siempre me gustaron las buenas historias. Desde chico, en las historias que me contaban, hasta cuando empecé a leer por desespero de poder conocer las historias en los libros. Me acuerdo del placer de ir al cine, y el primer recuerdo que tengo de ese mundo increíble del cine fue ir con mi viejo a ver el primer Superman. Y después un universo lleno de matinés hasta que en mi adolescencia llegaba a ir una vez por semana (y cuando llegó Sociedad de los Poetas Muertos… bueno, creo que fueron por lo menos 4 veces en una semana!)
Me doy cuenta que lo que nos apasiona en las películas es ver las posibilidades que encontramos, el potencial que queda demostrado en ver cómo es posible superar obstáculos y vivir lo improbable, hasta lo imposible.
Porque dentro de cada uno de nosotros existe ese potencial. Existe ese deseo. Existe una semilla de gloria que nos dice que hay más por vivir, más por construir, más por lo que luchar… pero muchas veces nos conformamos con versiones menos gloriosas de nuestras historias. Versiones más fáciles, versiones con más sofás y controles remotos que con vidas cambiadas, personas salvadas, gigantes derrotados.
¿Qué es una buena historia? Una historia se trata de un personaje que desea algo y que derrota a obstáculos para conseguirlo. ¿Simple, verdad? Pero pensá en las historias que te fascinan, y vas a encontrar esos elementos como la parte básica e indispensable de una historia eterna. A veces la historia encuentra al personaje más que el personaje busca por la historia. Causas encuentran a héroes. Situaciones se presentan en las que debemos decidir si vamos a entrar en la historia con todo, o si nos vamos a colocar a un lado y ver el tiempo pasar.
A veces los cristianos tenemos una visión distorsionada de la “voluntad de Dios”, creemos que los que Dios ha planeado sucederá queriendo nosotros o no, un poco de lo que decían antes de “lo que será, será”. Eso no es cristiano. En realidad, es un concepto musulmán! Es el concepto de maktub, lo que está escrito, está escrito. El Dios que se revela en la Biblia trabaja con nosotros y nos ha dado el libre albedrío. Sus sueños y planes para nuestra vida suceden cuando nosotros nos disponemos en sus manos y le permitimos dirigir nuestros pasos. Él coloca constantemente delante de nosotros las oportunidades para vivir sus sueños, para conocer sus planes. Nos llama de amigos, no de siervos.
La pregunta que te quiero dejar es: que versión de tu historia estás viviendo? Que versión de tu historia estás eligiendo vivir? A donde te están llevando las opciones que estás haciendo hoy?
¿A vivir una historia eterna, digna de ser contada, digna de ser dejada como herencia a tus hijos, nietos?
Si estás dispuesto a vivir una vida eterna, si estás dispuesto a cambiar lo que tenga que cambiar en tu vida para hacerlo, entonces seguí leyendo…
Un personaje… sos creado por Dios con propósitos, con talentos. No te quede ninguna duda que no hay accidentes aquí. La Biblia dice que los planes de Dios para ti son planes de paz, para darte un futuro y esperanza. Dios sueña cosas buenas para tu vida. Quiere verte realizado, contento, satisfecho con el trabajo de tus manos y la forma como tu vida se desarrolla. No te promete una vida sin desafíos, es verdad, pero te asegura que esos desafíos te harán crecer para ser todo lo que podés ser. Por eso cuando te conformás le provocás a Dios la terrible sensación del enojo. Porque te ama tanto que verte ser menos le lastima el corazón.
Un personaje que quiere algo… Frodo quería destruir el anillo. William Wallace quería ver a Escocia libre. Robin Hood quería ver a su pueblo libre de la opresión. Neo quería que las personas descubrirán la verdad. Cada héroe que admiramos, que nos hace vibrar, tenía una causa, un motivo, una batalla que los hizo crescer, vivir, sufrir y superarse. Como Wilberforce volviendo año tras año luchando por el fin de la esclavitud, nosotros también vivimos en una época llena de motivos por los cuales es digno vivir y morir, todos motivos por los cuales Jesús vino a vivir y morir, porque representan la diferencia entre vivir con libertad y dignidad o apenas existir…
¿Qué es lo que te trae pasión al corazón? ¿Cuáles son las cosas que te entusiasman? ¿Cuáles son las cosas que te dan bronca? La situación de los niños, de los jóvenes, de los pobres, de países, de pueblos… cuantos motivos tenemos para dedicar nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestra vida.
Un personaje que quiere algo y supera obstáculos…. Las cosas por las cuales vale la pena vivir y morir no vienen fácil, por el contrario, son un riesgo. Un riesgo grande, te pueden costar todo. Y por eso las personas que eligen esta versión de su historia parecen tan…vivos. Porque están vivos. Porque han descubierto que el sentido de esta vida está en el lugar donde la seguridad y la comodidad se han abandonada en la búsqueda de algo eterno.
Enfrentar tus miedos o esconderte. Arriesgar todo o conformarte con poco. Vivir o existir.
Un personaje que quiere algo y enfrenta obstáculos para conseguirlo. Cuando te lanzás con todo en sus manos, Dios te promete una cosa: él estará contigo a cada paso. Él te dará todo lo que necesites para vivir la aventura. Y él garantizará tu seguridad eterna.
Un joven pastor negro en Alabama en los años 50 se vió envuelto en una situación difícil. En la época del racismo en América, una joven se había negado a ceder su banco a un blanco. Empezó allí la protesta de ciudadanos negros contra el sistema de segregación, y este joven pastor estaba la línea de frente de la batalla, no porque quiso pero porque entendió que debía hacerlo para proteger a su congregación. Una noche cuando su familia dormía recibió una llamada telefónica que le decía que tenía 3 días para salir del estado o su familia moriría y su iglesia sería quemada. Este joven pastor temblaba, paralizado por el miedo. No había buscado problemas, quería apenas vivir su llamado y cuidar a su iglesia. En el cuarto al lado dormían su joven esposa y su beba. ¿Cómo podía arriesgarlas a ellas? En ese momento, en la noche más terrible de su vida, escuchó la voz de Dios diciendo “yo estaré contigo todos los días hasta el fin del mundo, yo nunca te abandonaré”.
Al otro día se despertó y le contó a su esposa que le dijo que nunca jamás se iría de un lugar por amenazas, y que su hija crecería orgullosa de su padre.
Este pastor murió asesinado en un día de Abril en la ciudad de Memphis. Su nombre era Martin Luther King Junior y su vida cambió al mundo.
Tu podés hacer lo mismo.
Tuesday, December 1, 2009
Pasión y Perseverancia
Recientemente alguien me recordó una historia muy interesante de Sir Winston Churchill. Cuenta que un día lo invitaron a Sir Winston a discursar delante de los estudiantes de la Universidad de Harvard. Churchill se presentó sin un discurso escrito. Todo su discurso, que debería demorar 10 minutos, tuvo apenas 3 palabras. La primer palabra fue dicha por 9 minutos, de diferentes maneras y con diferentes entonaciones. Esta palabra fue “nunca”. ¿Podés imaginar a aquellos estudiantes delante de uno de los mayores estadistas del Siglo XX y uno de los héroes de la Segunda Guerra Mundial, y todo lo que él dice es “nunca”?
Luego de 9 minutos, Churchill completó su discurso: “Nunca… te rindas.”
Fue aplaudido de pie por otros 10 minutos.
Me pregunto lo que hizo que aquel discurso fuera tan poderoso. Me pongo yo a decir “nunca” en cualquier lugar por más de un minuto y me bajan enseguida. Pero la vida de aquel hombre era en si la plataforma del discurso. Derrotado diversas veces en su carrera política, fue llamado a servir como Primer Ministro en una situación de Guerra y lideró a su país en los peores momentos de Gran Bretaña en la Segunda Guerra. Tuvo que enfrentar en el campo diplomático a fuerzas más poderosas, tuvo que forjar alianzas con fuerzas contrarias para garantizar la sobrevivencia de su pueblo, y en los momentos en que sería más fácil aceptar una derrota “honrosa”, le pidió a su pueble que resistiera. Y ellos lo hicieron. Y triunfaron.
Pasión por una causa. Perseverancia para resistir.
Visión para ver más allá de los momentos y las circunstancias. La fuerza interior para respirar hondo, aceptar el golpe, y volver a ponerse de pie.
“Nunca te rindas.”
Me acuerdo un poco de cómo fue empezar esto de ser misionero. Me acuerdo de llegar a la base de Curitiba y como buen uruguayo tener todas mis antenas de críticas prendidas. Veía los defectos, problemas, personas no muy cuerdas (varias)… y empecé a observar a los otros estudiantes. Los primeros que sobresalieron fueron los apasionados… pentecostales, ruidosos, sin ninguna timidez. Grandes planes y visiones y destinos e historias. En los tiempos de alabanza ellos eran la gente de la primera fila. Los que oraban más alto y tenían más revelaciones que una tienda Kodak.
Al fondo de la sala, con cara de miedo y pensando en cómo salir de la escuela sin parecer derrotados, los más tradicionales. Algunos habían oído hablar de aquellos seres, pero quizás era la primera vez que los veían. También con sus planes y sueños, pero más reticentes a revelarlos. Más “me gustaría hacer esto” que “Dios me dijo que hiciera esto”, si me entienden.
En el medio de la sala, yo y otros que como yo ya estábamos más acostumbrados a ver las 2 manifestaciones. Quizás los menos soñadores, quizás los más lastimados con eso de soñar y caer en tierra…
Pasó una semana. El más apasionado de los estudiantes se fue. Logró quebrar todas las reglas en menos de una semana. De pronto estar difícil de casa, de la novia, de la comida de mamá y de todo lo familiar era muy difícil. Aquella certeza arrolladora de destino y ministerio no estaban allí. El que entró gritando y zapateando (literalmente) se fue cabizbajo y quieto.
Poco a poco los grupos fueron mezclándose. Los más gritones se pusieron más quietos, los más quietos se soltaron, los del medio estábamos reconectando a los grupos y a nosotros mismos con una nueva realidad. Yo de a poco empecé a darme cuenta que por detrás de mi razón y de mis miedos había algo muy especial: pasión. Me costó un poco, algunos años en realidad, lograr definir y encausar esta pasión. Perseguí algunas actividades e intenté diversos medios para encontrar esta definición y una forma de ponerla en práctica.
Mi pasión es comunicarme. No mucho con una persona apenas, aún encuentro eso un tanto difícil. Pero comunicar un mensaje, una idea, una expresión… Por eso creo que me gustó tanto el tiempo que pasé con un ministerio de arte en Brasil. Al usar danza y teatro para comunicarme con audiencias me gustaba mucho más el efecto del mensaje que el medio que usaba. Poder llegar al corazón y a la mente de personas con un mensaje que cambia vidas fue y es algo muy especial
Cuando nos fuimos para Australia seguimos ese camino pero cada vez más me interesaba la parte de enseñar. Dar 10 horas de clases en nuestras escuelas, toda una semana de clases, es mi parte más gratificante de las tareas que tengo. Charlas con esos estudiantes, compartir experiencias, aprender con ellos… fascinante.
Pero durante mis años en misiones veía más y más a personas llegando a trabajar que me recordaban a mis compañeros gritones. Llenos de sueños, de proyectos, de ilusiones. Pero cuando sus sueños chocaban con la dura realidad que es misiones, de repente el fuego se apagaba y muchas veces moría. Algunos era capaces de ajustar sus sueños a la realidad, otros nunca se recuperaron y encontraron la salida más fácil: encontrar a algo o alguien para echar la culpa. El gobierno, la Iglesia, los padres, el diablo, Dios. Esos pasaban de ser misioneros llenos de sueños a personas que prácticamente no eran más cristianos. Otros encontraban una manera de protegerse: hablar del sueño, pero nunca dar los pasos prácticos para hacerlo realidad. Porque mientras es un sueño es perfecto. Casi como los padres que se enamoran de la idea de tener hijos, pero una vez enfrentados a la realidad de tener un hijo el castillo se les derrumba. Es fácil soñar con la fiesta del 1er año, con las fotos, con las sonrisas. Lo difícil es enfrentar el levantarse en las madrugadas, cambiarle los pañales (no una, pero a veces decenas de veces en un día…), amarlo cuando está llorando y no sabemos por qué. Algunas personas se enamorar tanto de sus proyectos que hacen todo para que sea siempre sueño… perfecto e intocado. E inútil.
Con el pasar del tiempo aprendí a apreciar a otro tipo de personas. Las constantes. No son los más ruidosos o apasionados, es verdad, y por eso a veces pasan desapercibidos. Pero están siempre allí. No aflojan en las difíciles. No se entusiasman demasiado en las fáciles. Y en los momentos que otros se apagan y se van, ellos… perseveran. Permanecen en el mismo rumbo a pesar de las dificultades y oposiciones. Saben recibir golpes. Saben insistir. Aprendieron a creer. Aprendieron a seguir creyendo.
Son confiables, son estables, son firmes. Claro que aún necesitan ayuda y ánimo, claro que hay que cuidarlos. Pero en los momentos que hasta los líderes encuentran dificultades para seguir, ellos generalmente son los que te afirman los brazos.
Necesitamos personas en el mundo que aprendan que nuestras pasiones, sin perseverancia, son fuego que quema rápido y no deja marcas. Necesitamos perseverantes que también aprendan a buscar sus pasiones y crean que vale la pena vivirlas. Cuando las dos cosas se encuentran, encontramos el tipo de fuego que cambia vidas, que cambia generaciones.
En un tiempo en la historia en que es tan fuerte la cultura de lo efímero, necesitamos personas comprometidas con durar toda la carrera. Personas que no se dejen llevar por corrientes o por desilusiones. Personas que sepan permanecer firmes aún cuando no son valoradas o reconocidas. Personas que crean en lo eterno de sus llamados y en lo rápido que esta vida pasa.
Pasión y perseverancia. Una mezcla poderosa. Una mezcla necesaria.
¿Estás pronto para comprometer toda tu vida por una causa?
¿Qué causa valdría no apenas el conjunto de tus años, pero cada minuto de tu vida?
Friday, November 20, 2009
Sentido
Alguien tendría que colocar un aviso antes de los informativos en la televisión en estos días. Algo que les dijera a las personas que probablemente van a experimentar una leve depresión a medida que reciba las noticias y principalmente si se pone a pensar en las causas y las consecuencias. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, algunas noticias parecen ser un rayito de sol quebrando las nubes. Son momentos apenas, aparentemente muy chicos e insignificantes, pero sin embargo logran traer algunas sonrisas. Como ver a la selección uruguayo acertar 3 pases seguidos, estos pequeños momentos de esperanza hacen soñar con algo mejor, aunque improbable, para nuestro futuro.
Me pongo a pensar en que tienen en común estos momentos, y creo que encuentro un denominador común: personas que encontraron un sentido por el cual vivir que es mayor que ellas mismas y afecta al mundo a su alrededor. Son dos elementos poderosos por si mismos, pero con el potencial de ser un tanto vacíos si están solos. Alguien puede encontrar algo, una causa digamos, por la cual vivir que es mayor que ellas mismas, pero si esa causa no afecta a otros, se pierde en una nube de auto satisfacción. Pienso por ejemplo en eremitas, en los hombres santos hindúes, en los santos de monasterios, en los gurúes de montaña. Aparentemente tan elevados, tan iluminados dirían algunos, que se alejan tanto de la realidad a su alrededor que pierden en justamente lo que buscaban: relevancia. A su alrededor las personas viven y mueren en ignorancia y pobreza pero ellos están solos en su elevada posición. No es de sorprender que estos elementos proliferan tanto en los lugares de mayor necesidad en el mundo y en la historia.
Otras personas buscan afectar al mundo a su alrededor y buscan ayudar. Pero si la causa por detrás no es algo mayor que ellos mismos generalmente su trabajo o su influencia terminan con su muerte o hasta con su desinterés en continuar. Proyectos basados en deseos personales de cambiar al mundo, o basados en los principios elementales del humanismo han probado caer delante de la prueba del tiempo. Los intentos de hacer revolución por el hombre mismo sin algo mayor que esta vida, que esta existencia, terminan en desilusión, decepción y desesperanza.
Pero cuando combinamos estos elementos, algo poderoso sucede. Cuando alguien encuentra una causa que va más allá de esta vida, de este mundo, y logra darle cauce a la pasión que nace de ese encuentro en algo que sacude al mundo a su alrededor, vemos nacer algo que es capaz de inspirar, de movilizar, de durar delante de pruebas y del tiempo. Santidad, iluminación, pasión que es empapada en realidad. En personas reales viviendo en momentos reales afectando a su mundo con algo que parece… irreal, eterno, infinito.
Una de las experiencias más excitantes de poder viajar por el mundo y conocer diferentes lugares y personas es justamente encontrar a personas que se dedican por causas en las que creen. Me fascina ver la pasión que estas personas tienen y las elecciones que hacen basadas en sus creencias. Puede parecer hasta cómico a veces, pero cuando me encuentro con un vegetariano que logra darle sentido a su elección de vida, me siento a escucharlos. Tiene que ser más que “lo hago porque es bueno para mi piel”, por ejemplo. Algunos realmente creen que viviendo así están trayendo un cambio positivo al mundo. Y realmente creo que lo hacen. Su puede discutir si su esfuerzo tiene algún significado en el conjunto de las grandes cosas, pero las revoluciones más significantes generalmente empiezan con personas que luchan contra las posibilidades y probabilidades.
Personas que dedican su tiempo libre a construir casas para que alguien tenga donde vivir. Personas que buscan que todos tengan el alimento para vivir dignamente. Personas que buscan empleos para que familias enteras puedan sobrevivir. Personas que traen alivio al dolor y luchan por encontrar curas para las enfermedades de los demás. Y cuantas otras causas podemos citar que inspiran, que dan sentido al trabajo y a la lucha. Causas que muchas veces reflejan más el carácter de Dios que las cosas que cristianos hacen, simplemente porque al final esperan que estas personas se unan a sus Iglesias. Porque cuando hacemos algo con intenciones escondidas, no es basado en amor. El amor no busca lo suyo.
¿Será que esas personas saben que en lo profundo de su ser y de sus convicciones está la semilla del carácter de Dios? Un Dios que no se conforma con la injusticia, con la falta de misericordia, con el hambre o las muertes sin sentido. Un Dios que nos pide que todo lo que hagamos sea amar la misericordia, hacer justicia y andar humildemente con Él.
¿Será que la mejor manera de compartir las buenas nuevas con estas personas no sería decirles justamente eso? En vez que intentar convencerlos intelectualmente de sus errores o de intentar manipularlos emocionalmente con condenación y juicio, decirles apenas que sus corazones están muy cerca del corazón del mismo Dios. Y dejar que sea la bondad de Dios que los lleve al arrepentimiento de lo que sea que ellos tienen que arrepentirse…
Su pasión por combatir un sistema que está viciado en errores es inspirante. Su convicción de que hay algo mal con todo el sistema es algo increíblemente… bíblico. Por eso me asusta tanto cuando veo a cristianos, personas que en teoría tienen los 2 elementos como algo básico en sus vidas y convicciones – encontraron a un Dios que les dio una razón para vivir mucho mayor que sus vidas y que los llama a afectar al mundo a su alrededor a través de esa nueva vida centrada en ser como Jesús.
¿Por qué nos acomodamos a este sistema? ¿Por qué permitimos que haya un sistema que nos explote usando la etiqueta de cristiano? ¿Por qué parecemos tan incapaces de sacrificarnos para mantener nuestra causa pura? Política dentro de Iglesias (en el sentido de conseguir puestos, liderazgo, influencia dentro de la Iglesia, no de la Iglesia influenciando en el área de la política), marketing en Iglesias (¿qué tal una campaña con promesas como “en el mundo tendréis aflicciones”?), productos “exclusivos para cristianos”, shows de alabanza…
Tengo amigos que no dejarían sus principios por nada. Amigos que no comerían un asado aunque les salvara la vida. Amigos que dan mucho más de su dinero que el 10% porque creen en su causa. Amigos que no compran ropa de cuero. Amigos que no compran muebles si no pueden confirmar el origen de la madera. Amigos que lloran de indignación por la situación del mundo…
Tengo amigos que hacen todo eso y más porque creen en un Dios que se interesa por este mundo, por las personas, por la naturaleza que creó. Tengo amigos que dan su vida en la selva, en orfanatos, en campos de refugiados, en la recuperación de adictos, de prostitutas, de niños soldados…
Causas por las cuales vivir no faltan. Batallas dignas de entregar nuestras fuerzas no faltan. Personas necesitadas de nuestra ayuda no faltan.
Pero sobra comodidad. Sobran opciones.
Es más fácil aceptar al sistema y la diversión que trae. Es más fácil aceptar las facilidades. Pero al hacer eso algo muere dentro de nosotros. Algo precioso, algo único, algo santo.
¿Ir con el sistema o ir en la contra mano del sistema? ¿Facilidad o sacrificio? ¿Comodidad o revolución?
Un mundo entero espera nuestra respuesta.
Nuestra generación espera nuestra respuesta.
Un Dios santo espera nuestra respuesta.
Wednesday, October 28, 2009
Etiquetas
Hoy hice algo que hace mucho tiempo no hacía, y de una manera que nunca hice antes. Contra mis propios instintos, miré una película “cristiana”. Si, aquellas hechas por cristianos con mensajes cristianos destinada a ser usada para una cierta forma de evangelismo de doble mensaje: o venís a Dios por amor (las frases “Jesús te ama” o “Jesús ama al mundo” aparecen muchas veces en la película) o por miedo (porque Dios aparentemente está con la paciencia agotada y viene a castigar a todos los que no son, hum, cristianos según la definición de la película.
Me tengo que contener. En el pasado he sido culpable de juzgar con demasiada dureza formas de arte como esta película. Hoy me doy cuenta que mi ira, mi bronca van mucho más a la etiqueta colocada sobre la película que con la película en sí. Porque para ser más abierto, decidí mirar las 3 películas que forman la serie hasta el momento. Con seguridad hay más por venir…
La etiqueta a la que me refiero es justamente la etiqueta de “cristiana”. ¿Qué la hace “cristiana” a esta película? Bueno, diría alguien, es el mensaje. Bueno, diría yo, ¿y si yo no estoy de acuerdo con el mensaje en su totalidad, soy menos cristiano por eso? ¿Y si en mi entendimiento la película trae una revelación limitada (para ser gentil, podría usar la palabra “equivocada”) de quien es Dios? ¿Y si de mi punto de vista las personas que la hicieron o la pensaron lamentablemente terminaron transmitiendo mucho más religión que vida? Entonces no veo como muchas personas puedan percibir las buenas nuevas. ¿Es la película aún “cristiana”?
Podríamos argumentar que si los productores, los actores, en fin las personas que participaron del proyecto son cristianas entonces la película es cristiana. Pero entonces una torta hecha por una cocinera cristiana tendría que ser llamada de torta cristiana… A lo que voy es que “cristiano” es algo que describe a personas, pero como adjetivo es pobre y limitado para describir a categorías, a elementos, a cosas. Falla porque limita la verdad, porque transforma le esencia en maquillaje…
“Cristiano” fue una palabra primeramente usada para describir a los seguidores de Cristo, a aquellos que vivían una vida basada en imitar a Jesús. Su estilo de vida era tan radical, era de tal contra cultura que hubo que inventar una palabra para describirlos. Y la esencia de esa vida de radical obediencia a un Reino invisible que invadía todas las áreas de la sociedad a través de sus vidas era Cristo.
Para mí, ser cristiano es hacer todo con pasión, con entrega, con un deseo real por excelencia, porque somos llamados a hacer todo, sea de hechos o palabras, hacerlo todo en el nombre del Señor Jesús (Colosenses 3.17). Con esa conciencia, todo lo que hacemos es sagrado. Todo nuestro trabajo es sagrado. Todo lo que hacemos tiene consecuencias espirituales.
Por eso me molesta tanto la etiqueta de “cristiano”, porque limita nuestro entendimiento a respecto de la real dimensión de nuestro efecto en el mundo. Pasamos la vida pensando que lo que hacemos para Dios es apenas lo que hacemos dentro de una Iglesia o en un ministerio. Pensá por ejemplo en una maestra. Ella pasó años preparándose para enseñar, para transmitir conocimiento pero también valores a sus estudiantes. Ella piensa en cómo animar, como encorajar a los niños a que aprendan, a que crean en mismos, en que se animen a intentar cosas nuevas. Independientemente de lo ella crea, al hacer estas cosas ella está reflejando el deseo de Dios para nuestra vida. Ahora digamos que ella sea cristiana, y que no tiene el entendimiento de que todo lo que ella hace es espiritual, que todo lo que hace es sagrado. Le dijeron que debería usar ese entrenamiento y conocimiento dentro de la iglesia, digamos en la escuela dominical. Esa mujer puede pasar toda una vida creyendo que lo que hace de Lunes a Viernes es apenas trabajo, y que debe soportarlo, esperando por el día que termine esa obligación. Que apenas lo que hace los Domingos de mañana es para Dios y tiene consecuencias eternas. Esa persona pasará toda su vida limitada y presa por una forma de pensar que no refleja lo que la Biblia enseña o lo que Dios desea, siendo que podría pasar una vida de pasión al entender que ella va a tener el privilegio de afectar, de influenciar la vida de esos niños de manera eterna todos los días.
Podemos aplicar lo mismo a músicos, que piensan que solo cuando tocan en el grupo de alabanza están tocando “para Dios”. Y volviendo al ejemplo de los actores. ¿Por qué creemos que actuamos para Dios solo cuando lo hacemos en la Iglesia o en un evento de la Iglesia o cuando es algo evangelístico? Tendríamos que enviar a estos músicos, actores, abogados, periodistas, mecánicos, todos a influenciar sus áreas de trabajo con la vida de Cristo. ¿Qué tal sería hacer un culto de misiones donde en vez de enviar a misioneros a África o Australia enviaríamos a personas a influenciar sus lugares de estudio, de trabajo, de vida? Y no tendríamos que gastar con soporte… ¡mejor no hacer esta idea demasiado popular!
Lo que me incomoda más de la película no es la mala actuación, si bien que hemos mejorado en eso, aunque estemos lejos del padrón normal de excelencia esperado en una película “normal”. Ni tampoco la línea de la película, aunque es apenas otra repetición de algo que ya hicimos antes (cuantas películas más podemos hacer a respecto del arrebatamiento, de la persecución durante la tribulación, etc.…). Lo que realmente me molesta es la falla en comunicarnos. Aparentemente cuando una persona se convierte pierde toda la habilidad para comunicarse en un idioma normal y pasa a usar palabras que nadie más usa, y que inmediatamente lo identifican con lo peor del concepto de cristianos que tienen las personas. Me incomoda porque Jesús usaba conceptos normales, hablaba el idioma de la gente y usaba figuras de la vida normal de las personas para mostrar a Dios. Él mostraba lo sagrado en lo común, en lo diario, en lo ordinario. Al etiquetar áreas específicas y actividades específicas como cristianas, estamos diciendo automáticamente que todo lo demás no es cristiano, por lo tanto separando lo sagrado de lo secular y limitando a la verdad y a nuestra vida a apenas un poco de todo lo que Dios tiene para nosotros.
Y todos estos conceptos sin tocar la parte de cómo existe una industria que se alimenta de etiquetar a cosas para que los cristianos lo consuman sin pensar, sin discernir… ¿Pagar para ver un grupo de alabanza? ¿Cds o Dvds para evangelismo que cuestan más que los productos “normales”?
La verdad no está limitada a la Iglesia Cristiana. La verdad es la verdad de Dios y es mayor que cualquier iglesia o religión.
Y viene otro problema aún mayor, pues al etiquetar cosas o áreas o actividades, el paso siguiente es etiquetar a personas… pero eso queda para otro día…
